El aumento de temperatura debido a los gases de efecto invernadero, sumado a la deforestación y la destrucción de hábitats, están causando cambios en el planeta que, en pocos años, no se van a poder revertir. El aumento en el nivel del mar, las sequías y los desastres meteorológicos son solamente algunas de las consecuencias del cambio climático que ya estamos sufriendo y de las que, como siempre, afectan antes a las personas con menos recursos.

Huracán Katrina en Nueva orleans
Huracán Katrina en Nueva orleans, EU.

 

Pero ¿cuánto tiempo tenemos antes de que sea irreversible? Este pasado viernes, miles de jóvenes se han manifestado en toda Europa, esta vez, también en España, pidiendo responsabilidades a los políticos, ya que, posiblemente, su generación, nuestra generación, será la última que pueda actuar. 

Fridays for future Barcelona
Movimiento europeo Fridays for Future llega a Barcelona. // Fuente: ccma.cat

Aunque, como muchas/os sabemos, no es algo de lo que solamente puedan ocuparse los políticos ya que, en nuestras manos está el poder del votante y, más importante aun, el del consumidor. Y es que, en la era de la información, es más fácil que años atrás detectar qué actividades realizan las empresas y de nosotros/as dependen sus ingresos. Es la era, también, del capitalismo salvaje, que no deja por explotar bosque ni comunidad, y, quizás, las consecuencias que estamos pagando por ello, nos impulsan a cambiar de una vez por todas de modelo de consumo.

Entonces, ¿qué podemos hacer como consumidores para contribuir a frenar el brutal impacto humano sobre el planeta? Pues hay muchas medidas que, si se aplicarán a escala mundial, podrían revertir definitivamente el cambio climático. Y, algunas de las más importantes, tienen que ver directamente con algo tan simple como nuestra dieta.

 

1. Abandonar el consumo de animales o derivados.

Este es el mayor paso que deberíamos dar. ¿Por qué? Pues, entre otros muchos motivos, porque la ganadería industrial es la principal causante del calentamiento global.

Contaminación atmosférica

Entre otras, esta industria es la mayor productora de gases de efecto invernadero, muy por encima de todo el sector del transporte. Entre otros gases, el más peligroso es el óxido de nitrógeno, del cual es responsable del 65% global de emisiones. El óxido de nitrógeno es un gas 296 veces más destructivo que el CO2, muy difícil de eliminar, que se queda en la atmosfera y contribuye al calentamiento global, dañando de forma nociva la capa de ozono. 

Gasto y contaminación del agua

Además de la contaminación atmosférica producida por los animales, hay que sumar la contaminación de los transportes implicados y, sobre todo, el consumo y la contaminación de agua que implica: un corte de carne tiene una huella de agua de unos 5 litros, lo que significa que, «producirlo» ha costado esta cantidad de agua, tanto para hidratar al animal como para cultivar la materia prima de su pienso. ¿Lo multiplicamos por la cantidad de productos de origen animal que consumimos? La media, en España, es de unos 7000 litros de agua por persona, ¡al día!

Deterioro de los ecosistemas marinos

En cuanto a contaminación del agua, la ganadería industrial es la principal responsable de la contaminación de los océanos, donde se vierten todos los desehechos tratados con químicos y antibióticos. Y, hablando de océanos, también hay que mencionar el fuerte impacto que la pesca tiene en ellos, donde se produce una «exterminación en cadena«: cuando se acaba o se reduce drásticamente el número de una especie de peces, se va a por la siguiente. Además, hay que añadir que los métodos de pesca que se usan a escala industrial son sumamente agresivos y destrozan todo lo que encuentran a su paso.

Hambre, desigualdad social y explotación de recursos

Por último, hay que tener en cuenta que, a nivel mundial, se está cultivando comida para alimentar a 10 billones de personas. No obstante, esos recursos se destinan al ganado, para «producir carne» y alimentar solamente a una parte de la población mundial. Mediante la publicidad, las grandes empresas que explotan las tierras más rentables consiguen vender su producto, desaprovechando recursos, destrozando hábitats y sociedades.

Deforestación amazonas
Deforestación del Amazonas, a causa del dinero que genera la ganadería industrial. // Fuente: fayerwayer.com

 

Por lo tanto, reducir el consumo de estos «productos» a nivel global es indispensable si queremos frenar e incluso revertir el cambio climático y el resto de consecuencias ambientales. Si de verdad queréis hacer algo por el planeta,  así como vivir de forma sostenible en todos los sentidos, no hay forma más eficiente que adoptar un estilo de vida vegano.

2. Apostar por los productos de proximidad.

Aunque adoptemos la medida principal, no está de más tener también en cuenta otros factores en nuestro consumo y nuestra dieta. Por ejemplo, el impacto en CO2 que implica el consumo de productos importados. Es sencillo: cuanto más próximo sea su origen, menos habremos contaminado, en teoría, con el transporte para traerlo.

En este sentido, también hay que tener en cuenta qué tipo de producto compramos. Así, consumir frutas tropicales de forma regular cuando vivimos en una zona sin ese clima, puede repercutir no solo en CO2 sino también en cuanto a uso de agua, ya que es posible que se creen invernaderos para satisfacer la demanda y se invierta más agua de la que posee el terreno. Por ejemplo, es el caso de la moda de los aguacates en Chile, que afecta a los ecosistemas locales y supone un tremendo impacto ecológico ya que, para producir un kilo de aguacates se necesitan 2000 litros de agua.

El mismo ejemplo del aguacate se da en México, así como con muchos productos en distintos países. En definitiva, el hecho que las multinacionales se quieran apropiar de los recursos naturales por encima de la sostenibilidad nos tiene que poner en alerta sobre lo que compramos para no contribuir a ello. 

3. Usar el mínimo de envases, comprando a granel y rechazando el plástico siempre que se pueda.

Se estima que para 2050, a este ritmo, habrá más plástico en el océano que peces. Se trata de un material que tarda mucho en descomponerse y, en cambio, lo usamos en productos con una esperanza de vida muy corta.

Existen envases de vidrio, de cartón o tetrabrik, en función del uso. Y, otro consejo, es ir a comprar con bolsas de tela y reutilizar los envases, por ejemplo, para guardar el arroz o la pasta. 

Aunque estas medidas se refieren más a la forma de consumo que a nuestra dieta en si, también nos puede llevar a rechazar ciertos productos sobre envasados o a preferir la compra del mismo producto sin plásticos

Océano plastificado. // Fuente: sciencealert.com

 

4. Elegir preferentemente los productos ecológicos

Aunque suelen ser más caros, los productos ecológicos u orgánicos, con sus sellos de calidad correspondientes, ,garantizan que, para su elaboración, se ha respetado el medio en el que han sido producidos. Podemos encontrar productos elaborados sin pesticidas, que no han usado métodos de cultivo invasivos o que han tenido en cuenta a las comunidades locales, entre otros.

Es importante que nos fijemos, en todo caso, en el significado del sello y lo que nos garantiza, ya que, a veces, puede no ser lo que pensamos. 

5. Recurrir, en la medida de lo posible, a los negocios pequeños.

Por último, si hemos llegado hasta aquí, no estaría de más priorizar siempre a los productores locales frente a las grandes empresas, siempre que éstos primeros cumplan también con lo anterior. Y es que, en general, el cambio climático es consecuencia del interés de determinados lobbies y multinacionales que solamente han pensado en generar dinero a costa de los recursos de nuestro planeta, el de todos.

Es por ello que, si nos podemos plantar nuestras propias hortalizas o comprárselas al vecino, así como colaborar con empresas comprometidas con el planeta, siempre será mejor que seguir financiando a los que ya tienen el poder y deciden qué tenemos que consumir. El poder debemos tomarlo nosotros/as.

Mercado en Sucre, Bolivia

 

Así pues, ¿qué pensáis? ¿Creéis que es posible cambiar de hábitos de consumo y liderar la lucha contra el cambio climático a través de la dieta? ¿Qué acciones tomáis ya para combatirlo?

¡Muchas gracias por leernos y sentíos libres de comentar lo que penséis!

Cómo combatir el cambio climático con tu dieta

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