Una de las sopas frías más refrescantes, deliciosas y saludables, es el tradicional gazpacho andaluz. Del que, con los años, como podéis ver, hay infinidad de versiones. Ésta que os traigo hoy es la favorita de mi casa, por su suavidad y la deliciosa combinación de tomates maduros y remolacha. Dos ingredientes que siempre han sido de mis favoritos por su sabor, además de tradicionales de la dieta mediterránea.

Estamos en plena temporada de ambos, por lo que hemos de aprovecharla al máximo, pues son muy beneficiosos para la salud. Como ya hemos comentado, el tomate esta considerado como fruta y como hortaliza, es un gran anti-oxidante y muy rico en vitaminas y minerales, además de muy beneficioso contra el colesterol y enfermedades cardiovasculares.
 
Por otro lado, el tomate suele ser bastante ácido y puede provocar problemas digestivos, por lo que casa divinamente con la remolacha, por ser ésta muy alta en azúcares y, por lo tanto, contraresta perfectamente la acidez del anterior. Además es muy rica en hierro y ácido fólico, por lo que se suele recomendar en las dietas para embarazadas y personas que sufren carencia de este, como para prevenir enfermedades del corazón. 
 
Así que juntando esos dos ingredientes y algunos más, además de obtener una sopa exquisita, y, reitero, muy saludable, sorprenderá muy agradablemente a quienes la prueben.
 

Y vamos con la receta.


Ingredientes para 12 comensales:

  • Un kg. y medio de tomates maduros.
  • Un paquete de remolachas cocidas, aproximadamente 500 gr.
  • Medio pimiento verde, tipo italiano.
  • Un diente de ajo pequeño.
  • Un vaso de aceite de oliva virgen extra.
  • Zumo de limón, cantidad al gusto.
  • Un litro de agua mineral, o cantidad al gusto.
  • Sal.
Opcional, yo no siempre le pongo: una rebanada de pan de pueblo, del día anterior.
 
 

Preparación:

Lavamos y pelamos los tomates y los ponemos en el vaso de la batidora americana, junto con la remolacha, a la que habremos quitado el cascabullo. También el pimiento, previamente lavado, el ajo sin el germen central, el pan remojado en agua mineral, el aceite de oliva, el zumo de limón y un vaso de agua mineral, y sazonamos al gusto.
 
Trituramos hasta que nos quede una crema muy fina. Entonces, probamos de sal y limón, corregimos de ser necesario y le damos un golpe de batidora para que se mezcle bien. 
 
 
Ahora, en un cuenco u olla grande ponemos el chino o un colador fino y pasamos la sopa ayudándonos de un cazo de servir y añadiendo el resto del agua, para que no quede demasiado espeso y de paso aprovechar todo lo que queda en el colador. Cuando lo tengamos todo, mezclamos bien con unas varillas, tapamos y metemos en el frigorífico, hasta el momento de servir.
 
 
 
Lo serviremos muy fresquito bien en una sopera y platos hondos, junto a una guarnición de nuestro gusto, para tomarlo como sopa. O bien, como en mi caso, en una jarra y servirlo en vasos de aperitivo o acompañamiento de otro plato.
 
En los dos casos, al final le ponemos unas gotitas de aceite de oliva virgen extra y ya lo tenemos ¡¡listo para disfrutar!!!
 
 
 
Si nos gusta más, podemos cambiar el zumo de limón por un vinagre suave, pero el vinagre le da un toque mucho más fuerte. Veréis que aparte de un delicioso aroma y sabor, tiene un precioso color rosa intenso, que os encantará. 
 
 
¡¡Espero que os guste!!
Bon profit, ¡¡buen provecho!!
 
Gazpacho de remolacha

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